Los informes

El trabajo que un monitor realiza tiene que reflejarlo mediante informes para que cualquier persona que lo necesite pueda comprender cómo ha ido desarrollándose el estudio en un determinado centro. Esto implica desde la misma selección del centro hasta la última visita, la de cierre.

Podemos encontrar diferentes tipos: de selección, de inicio, de monitorización y de cierre. Cada uno trata de reflejar el motivo de la visita y por ello su diferenciación.

Suelen comenzar con los datos generales de centro, personal del centro con el que se ha estado durante la visita, estado del reclutamiento en el centro, un “checklist” de los puntos principales a verificar durante la visita y una última sección de “narrativa”, en la que uno se puede explayar.


Los podrá haber más o menos extensos, generalmente dependiendo de la persona responsable por encima del monitor que tenga que revisarlos y darles el visto bueno. Sin tener en cuenta la extensión, que dependerá de varios factores, aunque sobre todo de la cantidad de pacientes que se incluyan en el centro, lo que le da calidad a un informe es que si alguien se lo lee, sepa casi a la perfección en qué estado se encuentra ese centro, como si hubiera estado llevando personalmente el mismo. Es especialmente útil al “heredar” centros que ha llevado un monitor o varios (generalmente, cuanto más monitores, más cuesta hacerse con las riendas después). Con esta directriz principal ya es cuestión de uno mismo el “crear” informes que “realmente informen”.

Me he llegado a encontrar con estudios de los que te encargan que directamente realices la visita de cierre. Como todos sabemos, esta visita es la última que se hará (al menos teóricamente), por lo que es muy importante dejar zanjados todos los temas pendientes. Si los informes no son buenos, no dudéis de que habrá aspectos, y gordos, que se queden en el tintero, sobre todo si el informe termina prácticamente en el checklist que comentaba antes.

Hacer la narrativa más o menos extensa ya depende de cada uno, aunque particularmente creo que si se pone “casi todo” lo que hace y lo que queda pendiente, es mucho más sencillo hacer el seguimiento. Es un tema de amplia discusión y de diferentes opiniones. Unos prefieren ponerlo todo y, en cambio, otros sólo comentar lo que se sale fuera de lo normal o está mal hecho. Ya escribiremos un día de ello, que da para mucho carrete.

Desde luego, lo malo de hacer informes bien detallados y extensos es la cantidad de tiempo que el monitor tiene que invertir en su realización. Si le sumas una gran cantidad de visitas a la semana, o le echas tiempo extra o no los sacas adelante a tiempo, con el consiguiente atasco (poco recomendable, ya que hay tiempos establecidos por las SOPs de cada compañía para hacerlos).

Lo ideal: hacerlos durante el viaje de vuelta, o al menos empezarlos, que es lo que suele costar más. En la oficina hay que hacer infinitas cosas más, así que mejor aprovechar el tiempo, cosa que voy a hacer yo ahora mismo y contar más cosas otro día. Un saludo!

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